Todo a mí alrededor son caras y lugares que parecen familiares, que piensan de todo pero que no dicen nada, que no van a ningún lugar. Es bonito y gracioso mientras lo puedes ver, mientras no desaparezcas del metro cuadrado y no estés lo bastante lejos donde ni hasta ellos mismos se puedan aguantar las ganas volver a su esencia; la miseria y disconformidad ante todo y todos, para que empiecen a sacar la lengua, gastándose la vida como tarareadores, como si fuesen a lucrar con ello. ¿Qué se puede hacer para no sentir que eres alguien diferente mientras corro en círculos por buscarte? o finalmente darme cuenta que eres uno más de ellos. Por qué todo tiene que ser tan falso? Y yo ser tan… cuidado con caer.
1 comentario:
En uno u otro momento y/o con algunas personas nos sentimos raros, que no encajamos, inclusive que hasta sobramos, pero es parte de ir buscando ese lugar en el mundo que ha de pertenecernos. No todas las personas son afines, la gracia está en irlas descubriendo, conociendo, lidiando con ellas hasta dar con la gente correcta.
No todo es falso, pero falta honestidad y honorabilidad en la sociedad, es cierto. Al menos podemos partir por nosotros mismos y sembrar sinceridad entre los cercanos.
Saludos cordiales.
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