martes, 5 de enero de 2010

Nuevos inicios

Hoy, como hace ya algún tiempo, me he estado sintiendo... no sé si decir a gusto o simplemente “normal”, ya no tengo esa tristeza con la que solía convivir, que acostumbraba a acompañarme día tras día y sobre todo por las noches, debido a que solían ser mucho más angustiantes que el resto del día. Hecho que no necesariamente me ha traído tanta satisfacción, sin embargo hoy, justo hoy, sentí como si fuera un día de aquellos. Volví a sentir esa angustia que antes ni siquiera me dejaba respirar bien y, cuando comencé a retroceder, reconozco que hasta algún tipo de alegría causó en mí. Creí sentir que todo cobraba sentido nuevamente o al menos estuve así el día entero, como si me hubiese trasladado a otra época, fue muy cercano, muy mío, aunque solo haya durado esas pocas horas, pude ver que algo me decía que ese sentimiento ya no era parte de mi. Indicaba que algo se había perdido en mí, en mi personalidad. Instantáneamente se me vino abajo la idea de que todo estaba encajando nuevamente, no pensaba en lo bueno o en lo malo que podría venir, solo me sentí vacío porque ya no tenía ese sufrimiento, el cual me acompañó por tanto tiempo y que llegué a considerar como parte de mi esencia.

Años atrás, no recuerdo exactamente cuantos, alguien me dijo que tuvo un sueño, un sueño muy extraño que mientras me contaba nunca pensé en haber sido yo el protagonista. En este sueño llegaba muerto al servicio médico legal, me había desangrado de tantos golpes y heridas que me habían proporcionado. Pasó el tiempo y nunca busque algún significado o alguna interpretación para lo que ocurrió, hasta que nuevamente una nueva persona tuvo un sueño de la misma índole, también conmigo como protagonista. El sueño trataba de un hombre que se estaba ahogando en una piscina, llevaba varios minutos flotando y luego de ser rescatado, alrededor de la piscina se deslizaba la sangre que derramaba mi nariz, eso es todo lo que se recuerda. Casualmente, esa misma noche, cuando ocurrió este último sueño, también tuve mi momento, soñé algo completamente opuesto a lo que me habían contado, soñé con un nacimiento, con algo nuevo, fresco, soñé que nacía mi primer hijo y la verdad eso es todo lo que recuerdo, siempre cuando sueño, al despertar por la mañana suelo no recordar más detalles, sin embargo de éste sí me acordaba. Al transcurrir el día siguiente, de manera muy inconsciente pensaba en estos tres sueños, en qué significarían o si realmente tendrían algún tipo de significado o interpretación, entonces se me ocurrió investigar algo sobre el tema y encontré una explicación que no importando si fuese certera o no, la cuento porque al menos si es mera casualidad tiene mucha relación con lo que sentí perder. Soñar con la muerte de un amigo significa que algún aspecto, defecto o característica de esta persona se está muriendo en su propia personalidad y soñar con bebés representa inocencia y nuevos inicios.

Desde aquí en adelante se van mezclando y mezclando situaciones del pasado y presente, situaciones que infieren en mi estado actual, las ganas de, que a pesar de lo vacío que me sentí en ese momento y de haber pasado un par de años, de contar que lo que estoy viviendo ahora no se compara con nada de lo que fue anteriormente, son nuevos sentimientos, con nuevas personas, con mi familia y hasta reencontrándome con viejos amigos, buenos amigos y sin dejar de lado la importancia de lo vivido anteriormente, siento por primera vez que ya no lo necesito, ya todo quedó atrás y por mucho que siempre quise que volviera, ahora disfruto las cosas mientras suceden, mientras observo los más mínimos detalles, mientras camino a tu lado y te veo sonreír o comer, disfruto y complemento las cosas que antes viví, considerándolo como una experiencia de pleno aprendizaje y haciendo mención a una novela de Dostoievski que estoy leyendo, la cual dice que; “El hombre debe basar su felicidad mediante el sufrimiento: es la ley de la tierra”.

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